El espejo se quemó primero.
- Nutty Pagan
- 18 jul
- 1 min de lectura

A veces, los deseos del corazón se vuelven insoportables: esa atracción, ese anhelo.
Este sentimiento puede convertirse en ira.
Incorrecto. Es difícil de controlar.
Pero la ira no es un enemigo; es solo un mensajero.
Si levantas el espejo...
La manera de honrar estos sentimientos es muy sencilla: reconocer su existencia.
Sin emitir juicios y sin abordar el asunto precipitadamente.
Comienza por dejar ir las cosas que, en primer lugar, no deberías haber tenido.
Ponte frente al espejo y dite a ti mismo:
Entiendo por qué estás enojado.
¿Cuál fue el resultado?
La ira desapareció y la paz prevaleció.
Necesitamos tomarnos el tiempo para prestar atención tanto a lo bueno como a lo malo.
Ambos merecen su atención.
Ambos forman parte de ti.
Date un tiempo.

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