Que nunca pierde
- Nutty Pagan
- 30 may
- 1 min de lectura

Hay un sentimiento al que llevas años intentando ponerle nombre: esa atracción oculta por algo que te encantaba incluso antes de que nadie te dijera que era "apropiado", "útil" o "maduro". Has intentado deshacerte de él. La vida ha intentado reprimirlo. Pero está arraigado.
Tranquilo. Paciente. Silencioso.
La mayoría de la gente piensa que sus voces interiores se desvanecen con la edad. Pero no es así. Simplemente esperan el momento en que estés lo suficientemente tranquilo para volver a escucharlas.
Entonces, detente.
Piensa en lo que te encantaba de niño. No en su forma sofisticada, sino en su espontaneidad. Aquello que hacías sin pensar, sin vergüenza, sin pedir permiso. Aquello que hacía que el tiempo pareciera desaparecer.
Ahora pregúntate:
Si no estás seguro, prueba lo siguiente:
Toma un bolígrafo. Escribe tu primer recuerdo sobre ese tema. Léelo despacio. Observa qué te viene a la mente. Observa qué recuerdos te vienen a la mente.
Porque lo que nace en tu corazón no desaparece. Espera ser reconocido. Espera una oportunidad. Te espera a ti.
Algunos de ustedes quizás reconozcan esto...
Y algunos de ustedes lo usarán.

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